Tu problema no es cuándo cerrar. Es que no confías en tu propio plan.
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Tu problema no es cuándo cerrar. Es que no confías en tu propio plan.
Entra al mercado con un plan. Si no tienes uno, ya perdiste, aunque estés en ganancias ahora.
¿Quieres la solución mágica? No la hay. Haz lo que haga que tu cuenta crezca de forma consistente.
Si no tienes claro qué hacer, es porque no definiste tu objetivo antes de entrar. Error de principiante.
Cierra todas las operaciones y disfruta tus ganancias. O sigue dándole vueltas y observa cómo desaparecen.
¿Qué tal si pruebas cerrando una y ves cómo te sientes? Luego decides el resto.
Cada trader debe encontrar su propio estilo. Para algunos, salir rápido funciona; para otros, dejar correr es la clave.
La codicia mata. Cierra una parte, asegura ganancias y deja correr el resto.
Tanto análisis para una pregunta tan simple. ¿Te pagan por pensar o por ganar dinero?
Ponte un límite mental. Si empiezas a dudar, vende un porcentaje fijo y sigue adelante.